¿Qué hago para que me haga caso?

Es frecuente encontrarme en mis cursos de Montessori y disciplina positiva a papás y mamás que me hacen preguntas concretas de casos concretos con sus propios hijos; situaciones que les han pasado, tal vez puntuales o tal vez recurrentemente y lo que buscan en el curso de disciplina positiva es la respuesta a su problema. Es decir, lo que quieren que les diga es lo que tienen que hacer en ese momento para que la situación mejore o no se repita.

Sin embargo, la disciplina positiva y el enfoque Montessori no funcionan exactamente así, no tienen una única respuesta a los problemas que se puedan plantear; es una metodología mucho más profunda que se centra en saber observar y seguir al niño, confiar en él y mostrarle el camino, sin descubrirles nosotros el mundo, actuando como guías del proceso, permitiendo que los descubran por sí mismos y se asombren de lo maravillosa que es la vida.

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Lo que yo les digo en esos casos es que confíen en el proceso de cambio que se ha iniciado ya en ellos (gracias al taller) y avanzamos en el curso pues a medida que va pasando el tiempo, cuando de verdad empiezan a comprender en su totalidad el enfoque que le da a la educación tanto la disciplina positiva como el método Montessori, es cuando se dan cuenta de que pueden resolver ellos solo las dudas con las que inicialmente acudieron al curso.  Y eso es muy satisfactorio y liberador para ellos.

Al principio son muchas las dudas, y por eso hacemos dinámicas llamadas PAP (Personas ayudando a Personas), donde un participante expone su problema al grupo y entre todos, utilizamos las herramientas aprendidas para abordar el problema, lo chulo es que el padre/madre que es ayudado, elige de entre todas las propuestas, la que más le resuena, se compromete a utilizarla unos días y a la siguiente sesión nos cuenta.

Todavía no me ha pasado que me hayan dicho que ha ido fatal, más bien al contrario. Es una pasada como un taller de DP puede cambiar tanto a las personas. (para bien, of course!)

Esta disciplina no es una ciencia exacta, no tenemos las respuestas válidas al 100% con seguridad a cada caso en concreto, sin embargo, está demostrado que el comportamiento de los niños, el reflejo de la necesidad de pertenencia y de contribución de los mismos; para explicar esto, utilizamos el símil del iceberg.

En este iceberg, el comportamiento es lo que se quedaría por encima del nivel del agua (lo que se puede ver), si solo tenemos en cuenta lo que se ve, hacemos como que todo lo demás no existe, y no es así, debajo de la línea estaría las dos necesidades básicas de todo ser humano: LA PERTENENCIA SENTIRSE QUERIDOS Y ACEPTADOS) Y LA CONTRIBUCIÓN (SENTIRSE IMPORTANTES)

Cuando el niño o la niña sienten que pertenecen y que contribuyen de manera efectiva a la familia, es decir que son importantes y que se sienten amados al mismo tiempo el comportamiento que estamos observando mejora y/o desaparece. Pues todo ser humano necesita sentir qué contribuye y qué pertenece para poder ser una persona feliz.

Es decir que no se trata de «hacer algo» en el momento que desobedece, sino que la clave está en comprenderles mejor, en prevenir y en conectar. En Disciplina Positiva de habla de CONEXIÓN ANTES QUE CORRECCIÓN. 

Solo cuando estás abierto a un nuevo paradigma educativo y le das la oportunidad a la disciplina positiva y al método Montessori de mostrarte este nuevo enfoque, es cuando realmente se va a producir, poco a poco, una transformación interna personal tuya, que hará posible que la relación con tus hijos sea respetuosa, y satisfactoria para ambas partes.

Hemos de dejar de pensar que el comportamiento de los niños es solo cosa de los niños pues en realidad, como ellos se comportan, es el reflejo de como tú te sientes y actúas en cada momento. (Esto a mí me costó de creer al principio, no se me había ocurrido pensarlo, pero a base de formarme e informarme más y más, me di cuenta de que efectivamente así es)

Lo que tenemos que conseguir es comprender a los niños para poder conectar con ellos y además disponer de las herramientas necesarias para abordar las diferentes dificultades que nos van a ir surgiendo con la crianza en las diferentes etapas. Y eso es en lo que nos centramos en los cursos.

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Lo bueno de la disciplina positiva es que gracias a los talleres vivenciales, podemos sentir y analizar como nos sentimos siendo padres, y ponernos en el lugar de los niños  e intuir lo que ellos pueden sentir según la ocasión. 

Ésta es una técnica muy efectiva para comprenderles mejor, y al hacernos conscientes de lo que sucede en cada situación actuar de una manera mucho más beneficiosa para todos, fomentando relaciones amorosas y placenteras entre todos.

¿y tú qué opinas de todo esto? ¿crees que es importante conectar con los niños? ¿empleas la disciplina positiva en tu hogar? ¿te gustaría conocer un poco más a cerca de este tema?

Muchas gracias por leerme, espero que te haya gustado. 

Si crees que le puede gustar a alguien más, no dudes en compartir 😉

Un saludo

Mar – Esencia Montessori