La clave del éxito de la educación Montessori es: La motivación, pero no cualquiera: la intrínseca

la clave del exito

Como su propio nombre indica, la motivación extrínseca es la que viene del exterior, mientras que la intrínseca es la que proviene del interior de cada uno de nosotros.

En el aula, con el método “tradicional de enseñanza” la fuente de motivación principal es la propia docente, es decir que para que ellos aprendan contenidos, la docente ha de utilizar su energía en motivar a los peques para que aprendan lo que “tienen que aprender”, y eso en el mejor de los casos pues a veces se recurre a la presión en vez de la motivación, algo que a largo plazo (y no tan largo) genera desmotivación y puede que fracaso escolar.

Pero existe una forma diferente de educar, aquella que pone el foco en cada uno de los peques de manera individual, de forma que logra que ellos sean los que aprenden porque “desean” aprender de todo lo que “tienen” que aprender e incluso mucho más, por voluntad propia, es decir con motivación intrínseca, es su propia energía la que emplean en aprender, y no la de la docente.

Si te interesa descubrir cómo lo hacemos en Montessori, sigue leyendo y te lo explico:

Si te gusta esta infografía, resumen de todo lo que vas a aprender hoy, al final de post tienes un enlace para descargarla.

Índice de contenidos

1. La energía para aprender

En la educación tradicional, donde todos los niños atienden sentados al docente, que es el punto focal de la clase y que trata de explicar a todos lo mismo y de la misma manera (pues de dirige al grupo entero), la energía para que los peques aprendan, proviene del docente que se esfuerza constantemente en que ésta no decaiga y los peques aprendan lo que por currículo tienen que aprender.

En el método Montessori, sin embargo, el ambiente preparado y el adulto preparado a a hacer posible que los peques aprendan haciendo, cada uno podrá elegir, dentro de un abanico de posibilidades previamente preparado y presentado, aquello que utilizará para aprender lo que tiene que aprender, de una manera interesante para ellos, pues la actividad supondrá un reto con una alta probabilidad de éxito y por lo tanto el cerebro segregará gotitas de dopamina que harán que el peque sienta placer por esa actividad y eso fomentará esa motivación intrínseca por practicar una y otra vez (hasta que deje de ser un reto, y eso será porque ya lo habrá aprendido para siempre).

Por lo tanto la energía infinita que impulsa el aprendizaje proviene del interior de cada niño/a y no del docente (cuya energía limitada ha de compartirla entre todos los alumnos)

2. La autoestima

En la educación tradicional, al funcionar a gran grupo, es el docente quien elige a lo largo del día qué van a aprender los peques, como los peques no participan en tomar decisiones, no se sienten tenidos en cuenta, el sentimiento de pertenencia disminuye y su autoestima no se potencia.

En Montessori  pueden tomar decisiones del material con el que aprender o mejorar lo que ya saben gracias a las actividades propuestas «al estilo Montessori», se sienten mayores, responsables, capaces y eso es bueno para su autoestima.

En la educación tradicional es el docente el que decide cómo van a aprender los peques (generalmente con explicaciones en pizarra, fichas, libros de texto…). Lo que muchas veces sucede es que con las mismas explicaciones para todos, unos lo entienden y otros no, y los que no lo entienden se pueden sentir menos capaces y eso disminuye su autoestima.

En Montessori los materiales didácticos con los que se aprende, van de lo simple a lo complejo y de lo concreto a lo abstracto y por lo tanto se aprende mejor porque se entiende mejor, y eso hace que la autoestima de los niños mejore mucho.

 

3. Corto plazo vs largo plazo

La educación tradicional, a veces no pone el foco en los efectos a largo plazo de la manera de educar a los peques. Es eficaz para «pasar el curso», pues los peques aprenden  contenidos gracias a la insistencia constante por parte del adulto que se pasa la jornada «captando su atención», con mucho esfuerzo, pidiéndoles una y otra vez que atiendan, que escriban, que repitan, que memoricen…  Algo que a la larga puede que los peques aborrezcan.

En Montessori, los peques aprenden a responsabilizarse de su aprendizaje, se les propone, no obliga, se les guía. Es eficaz en el corto plazo y sobre todo a largo plazo, porque los niños aprenden a aprender sin un adulto que les dirija, corrija o premie sino que es autodirigido, y eso se traduce en éxito y autoestima por tus propios logros (no por la opinión de los demás sobre tus logros).

4. Habilidades para la vida

El aprendizaje de contenidos sin competencias es una pérdida de tiempo porque en la era de internet, la información ya está ahí disponible para todos. Lo que el mundo necesita es gente con habilidades socio-emocionales bien desarrolladas y un mínimo de contenidos curriculares que les permitan desenvolverse en cualquier entorno, así los peques se podrán especializar en aprender contenidos más fácilmente más adelante, cuando las competencias las tengan bien integradas. Tal vez te apetezca leer este post sobre 4 libros de educación emocional.

La educación Montessori fomenta numerosas habilidades para la vida desde el principio, como por ejemplo la responsabilidad (al elegir una actividad de la estantería se responsabilizan de tratarla con cuidado y después de aprender con ella, devolverla de nuevo a su lugar), búsqueda de soluciones (las actividades se pueden hacer de varias maneras, cada vez que se encuentren con un problema, pueden buscar una solución, como son autocorrectivas no necesitan a un adulto que les corrija) o resiliencia (como la actividad es un reto con una alta probabilidad de éxito, pero no un 100% de éxito porque eso sería algo fácil y por lo tanto aburrido, existe la posibilidad de que no les salga bien, y así se practica la resiliencia a diario).

5. La concentración y el tiempo de permanencia

Para conseguir que un peque quiera aprender sobre algo, el adulto primero hace una «provocación», es decir que muestra una actividad como algo interesante (lo sabe gracias a la entrenada capacidad de observación)  y luego los peques tienen la libertad para seguir investigando por ese camino o elegir otra actividad. 

De esta manera, cuando un peque elige una actividad (previamente preparada por el adulto, de entre unas cuantas), la elige porque le apetece, porque está motivado para investigarla y aprender con ella.

Luego al ser una actividad manipulativa y las manos representan una gran parte del cerebro (lo dice la neurociencia), eso quiere decir que la mayor parte de las neuronas del cerebro están activas, es decir que están aprendiendo, y por lo tanto el aprendizaje es más significativo (se aprende más y lo que se aprende se recuerda no solo a corto plazo como cuando el aprendizaje es en base a la memorización, sino que se recuerda de un año para otro o incluso para siempre).

Si están «disfrutando» de esa actividad interesante para ellos, el tiempo de permanencia en la actividad será mayor y todavía aprenderán más (motivación intrínseca), la docente ya no ha de esforzarse tanto porque llegarán a clase deseando descubrir qué nuevo reto hay preparado para ellos. 

6. ¿Quieres conseguirlo tu también?

En los últimos años de mi vida, he dejado por completo el acompañamiento con niños para dedicarme en exclusividad a la formación de docentes y familias que desean transformar la educación de sus peques teniendo como prioridad el adecuado desarrollo socio-emocional al mismo tiempo que aprenden contenidos académicos (Es decir, una buena autoestima y herramientas de gestión emocional al mismo tiempo que aprenden de manera curricular).

He desarrollado una serie de cursos online a los que ya se han apuntado más de 4000 docentes y familias homeschooling del mundo. Y más de 50 escuelas han logrado el cambio educativo que deseaban gracias a mis formaciones.

Te sugiero que empieces por un curso de introducción al método Montessori y Disciplina Positiva para el aula. 

Ya tienes suficientes pistas para tratar de empezar a transformar la educación de tus peques, pasar de la motivación extrínseca a la motivación intrínseca de cada uno de ellos de acuerdo a sus intereses y capacidades individuales en cada momento evolutivo.

Espero que te hayan sido útiles estas recomendaciones y te animes a plantearte cómo lograr más motivación intrínseca en tu aula. Si te resulta demasiado complicado, también puedes contratar una asesoría individual 1:1 de 1 hora de duración y te ayudo con lo que necesites.

Es tu turno. ¿Qué cambio vas a empezar a introducir en tu aula? Tal vez quieras leer este post sobre «10 tips para empezar a poner materiales Montessori en el aula«

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