Descubriendo MontessoriDisciplina_positiva

El gran paso de infantil a primaria

Mi hijo, tiene 5 años, acaba de terminar la etapa de infantil y, como los niños de su edad, el próximo curso escolar empezará primaria, ¡Un gran paso para él!

Ya hay muchas escuelas infantiles que han “transformado” sus aulas para llevar a cabo una educación más respetuosa con las necesidades de los niños en esta primera etapa que María Montessori denominó la etapa de la infancia.

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Sin embargo, no son tantas las escuelas que en primaria siguen la línea de “los ambientes” o “rincones”, donde los niños pueden moverse con libertad durante la jornada, pueden elegir con lo que desean jugar o “trabajar” como lo llamamos en Montessori, y utilizan material manipulativo para aprender conceptos nuevos a la par que lo más importante: La filosofía Montessori junto con la disciplina positiva.

Más bien al contrario, en primaria ya nos encontramos por lo general, en España al menos, pequeñas clases con hasta 30 niños por adulto, todos sentados en su silla delante de su mesa, con sus libros debajo de la misma y su casillero con lápices, colorines, tijeras, pegamento y poco mas…

Los niños pasan en pocos meses de un ambiente motivador, donde pueden dialogar, explorar, moverse, jugar, divertirse…. A un ambiente bastante desalentador, donde han de permanecer sentados todo el tiempo, en silencio, atendiendo a las explicaciones del adulto y siguiendo los libros de texto.

Todos han de aprender lo mismo al mismo tiempo y de la misma manera, y muchos de ellos…. Simplemente no pueden.

¿Cómo que no pueden? ¿Por qué no pueden?

Os voy a explicar el caso de mi hijo:

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Este niño de la foto es mi hijo, como ya he dicho tiene 5 años, ¿Qué observas de él en la foto?

¿Te parece un niño pasivo?

¿Te parece un niño que está tranquilo en una silla más de 5 minutos?

¿Cuál crees que es su nivel de energía?

¿Crees que su grado de atención es el óptimo para poder atender en clase?

(Para poder responder a esta última pregunta quizá debas antes de leer este artículo donde hablamos de qué es el nivel óptimo de atención.

Las respuestas seguramente hayan sido: Observo que está fuerte, no me parece un niño pasivo, al contrario, muy activo, de los que tienen mucha mucha energía y no están quietos ni 5 minutos…

Si no se puede estar quieto, entonces… ¿mi hijo es HIPERACTIVO? -> NO

Si no puede atender en clase, entonces… ¿mi hijo tiene DÉFICIT DE ATENCIÓN? -> NO

¿Está maleducado? -> NO

¿Es retador? ¿Lo hace para “fastidiar”? -> NO

¿Y entonces? ¿Por qué no puede “portarse bien” en un aula “tradicional” de primaria? No entiendo nada…

Te lo voy a intentar explicar:

Mi hijo es un niño con mucha energía, que le cuesta estarse quieto, y por lo tanto, una actividad pasiva que requiera estar mucho tiempo en la misma posición, la evitará o cambiará de actividad, es decir que el tiempo de permanencia en la misma será poquito, por mucho que le interese la actividad. Hasta ahí lo habitual en un niño, ¿verdad?

Quiero matizar que no cambia de actividad porque le aburra lo que está haciendo o no se pueda concentrar en la tarea, sino porque necesita moverse, si permanece inmóvil, su alta energía hace que su nivel de atención no se mantenga en un buen nivel, dijéramos que “asciende” si no se autorregula y ha de buscar otras formas de conseguir que “baje” de nuevo al nivel óptimo para permanecer más tiempo con la tarea a realizar.

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Por suerte para él, nosotros hemos apostado por una educación «al estilo Montessori» en la etapa de infantil, donde el material manipulativo y la libertad de movimiento, así como poder elegir donde trabajar con los materiales (en mesa o en alfombra de trabajo), han sido suficientes para él como para poder concentrarse plenamente en lo que estaba haciendo y que el tiempo de permanencia en la tarea fuera el adecuado. Su nivel de atención era el óptimo todo el tiempo.

Sin embargo, ¿qué le está pasando en los últimos meses? Que le cuesta mucho concentrarse, que su nivel de permanencia con las actividades es mejor y «parece» que su rendimiento está empeorando, y eso es porque en Montessori, se parte de lo concreto y, poco a poco, se aumenta el nivel de abstracción de los conceptos a aprender.

Mi hijo ya ha pasado por todo el material manipulativo de Vida práctica y sensorial Montessori de infantil. Además de que, en el área de lenguaje y matemáticas de la etapa de infantil, en cuanto a sumas y restas se refiere y en cuanto a reconocimiento de las letras (tanto su sonido como su grafía), toda la parte manipulativa ya la tiene dominada, y ahora está preparado para el grado máximo de abstracción: EL PASO AL PAPEL.

Y para poder escribir en un papel hay que estar sentado en una silla delante de una mesa, y hay que leer también sentado, prestando atención a lo que lees, y eso requiere de paciencia y un buen nivel atencional.

En su escuela, como se han dado cuenta de que ahora que cada vez utilizan más el papel, le cuesta más concentrarse y acaba muy rápido la tarea (sin prestar mucha atención a lo que escribe), para poder cambiar de actividad, es decir, para poder moverse, PORQUE NECESITA MOVERSE, han empezado a ofrecer las diferentes estrategias de autorregulación, por la dificultad de concentración y permanencia (de las que hablamos en este post) , y en casa también utilizamos algunas de ellas, y me comentan que están funcionando bien. (En casa también lo notamos).

Hace inversiones en letras y números porque quiere acabar muy rápido y cambiar a una actividad más movida, pero si le preguntas lo que ha escrito, se da cuenta de las inversiones, por lo que no es “dislexia”, es inquietud.

En el caso de niños como el mío, normalmente sucede que, si en la escuela notan que es demasiado inquieto, empiezan a utilizar los premios o las recompensas para conseguir que hagan lo que a los adultos necesitan, habrían detectado las inversiones y nos habrían mandado de deberes “cuadernillos” de escritura…

Tal vez nos lo habrían etiquetado como hiperactivo o con déficit de atención… y ahora mismo estaríamos preocupados, yendo a logopeda y a especialistas para “ver que pasa”.

En su caso, no ha sido necesario una “adaptación curricular” para él, puesto que mi hijo es un “buscador de emociones fuertes nato”, siempre que puede, busca trepar para experimentar el riesgo, el autocontrol, el llevar su cuerpo al límite, buscando posturas cada vez más difíciles, madurando su sistema vesibular y propioceptivo, mejorando su autoestima y, sobre todo, haciendo grandes descargas de energía que le van a permitir poder tener durante más tiempo ese nivel óptimo de atención en la escuela.

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Nosotros, los padres, siempre se lo hemos permitido, se ha caído, por supuesto, pero siempre le hemos explicado que lo importante es saber caer y saber levantarse después. Que se caiga una vez, no significa que se vaya a volver a caer, al contrario: “De los errores de aprende”, hay que tomarlos como oportunidades y no como catástrofes.

Si por las tardes en casa, le pusiéramos la televisión, o le diéramos una Tablet y estuviera “entretenido” así durante horas, aun fomentaríamos más esa dificultad atencional en la escuela. Es importante entender que lo que hacen para entretenerse en casa está directamente relacionado con el rendimiento académico.

Entretenimiento activo (pantallas) = mentes pasivas (empantalladas)

Nosotros somos «anti-pantallas», de 0 a 2 años, cero pantallas, y luego de forma progresiva. Hoy en día, con 5 años, ve una película infantil a la semana, un día a la semana no hay tele por «consenso», y el resto de días, puede ver un capítulo de sus dibujos favoritos (unos 20 minutos para reposar la comida).

Y es por esto, por lo que pienso que, de ser una familia “tradicional”, mi hijo sería uno de los “peores” de su clase en cuanto a nivel académico y en cuanto a “comportamiento rebelde” se refiere, si fuera a una escuela “tradicional” 100%. De momento, es un niño brillante, con gran motivación por aprender, con gran predisposición a observar y a ayudar y con mucho potencial.

En resumen, en niños como el mío:

  • Libertad de movimiento y experimentación en aula + libertad de movimiento y experimentación en casa y en el parque + pocas pantallas = Niño brillante con mucho potencial.
  • Educación pasiva + estar sentado casi siempre + pantallas en casa = Niño retador, desmotivado, con bajo rendimiento académico y con déficit de atención e hiperactividad.

Ya os contaré qué tal el próximo curso en primaria en su escuela “no tradicional”.

Espero que este artículo te haya servido para comprender mejor a tus hijos/as o alumnos/as, si son de los que “no paran quietos ni un momento”.

Recuerda que en este artículo hablamos de elementos que pueden ayudarles a estar más concentrados.

Si quieres saber más acerca del tema, recuerda que hablamos de cómo abordar comportamientos retadores en nuestros cursos de Disciplina Positiva.

Si te ha gustado, por favor, comparte y ayuda a que más personas comprendan mejor a los niños/as.

¡Que tengas un buen día!

¡Gracias por compartir!

Mar MV – Esencia Montessori –

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